Un vídeo corto con mucho peso
Veintiún segundos. Eso es todo lo que dura el nuevo vídeo de Generation con Romain Gavras. Una sola frase en pantalla: The End.
Pero en el mundo del vídeo musical, quién hay detrás de la cámara importa tanto como lo que aparece en ella. Y cuando el nombre es Romain Gavras, esos veintiún segundos dicen mucho.
Generation es el proyecto de Bladee y Ecco2k, dos de las figuras centrales del colectivo Sad Boys junto a Yung Lean. Llevan años construyendo una estética propia — difusa, melancólica, medio digital. Colaborar con Gavras es un salto. No de género, sino de escala visual.
El clip no explica nada. No intenta hacerlo. Es casi una firma. Y eso tiene sentido cuando sabes quién es Gavras y qué ha hecho antes.
Quién es Romain Gavras
Romain Gavras nació en París en 1981. Director de videoclips, anuncios y películas. Su carrera arrancó fuerte — muy fuerte — con trabajos para Justice, M.I.A. y Jay-Z que eran prácticamente cortos de cine disfrazados de vídeos musicales.
Born Free para M.I.A. en 2010 fue bloqueado en YouTube por su contenido. Lust for Life para la FIFA terminó en polémica. Capitale para PNL en 2019 cortó el tráfico en los Champs-Élysées con drones y una producción que costó lo que muchos largometrajes.
Su sello es la escala. Multitudes. Movimiento de masas. Imágenes que te golpean antes de que tengas tiempo de procesarlas.
Pero no es solo eso. Gavras tiene un ojo para la tensión — la sensación de que algo está a punto de explotar. Eso no se aprende. O lo tienes o no.
El pasado que lo define
Hay un punto de referencia que vale la pena recuperar. En 2016, Gavras dirigió el vídeo de Gosh para Jamie xx. Esta entrevista en Dazed — publicada entonces y todavía relevante — es una de las mejores ventanas a cómo piensa.
Habla de filmar en China con miles de extras. De construir una imagen antes de entender del todo por qué funciona. De confiar en el instinto por encima del concepto.
"I don't want to make a video that explains the song", dijo entonces. Y se nota en todo lo que hace.
Eso conecta directamente con este nuevo proyecto. Un clip de veintiún segundos que termina con The End no explica nada de Generation ni de la música que está promocionando. Es una declaración de intenciones. Casi una provocación.
Si conoces su trabajo previo, el gesto tiene sentido. Si no lo conoces, puede parecer vacío. Esa ambigüedad es parte del juego.
El apellido que siempre aparece
Hay algo más que vale la pena nombrar directamente. Romain Gavras es hijo de Costa-Gavras — el director de Z, Missing, Estado de sitio. Uno de los grandes del cine político europeo del siglo XX.
Esta entrevista en The Guardian de 2022, cuando estrenó Athena en Netflix, toca exactamente ese punto. ¿Cómo es crecer con ese apellido? ¿Cómo te afecta, te abre puertas, te pesa?
Romain es honesto al respecto. Reconoce la ventaja. No la esconde. Pero también es evidente que ha construido algo propio — una voz que no suena a su padre ni a nadie más.
Athena — rodada en un solo plano secuencia aparente, sin cortes visibles — fue la prueba más grande de que sabe hacer cine. No solo vídeos. No solo anuncios.
La pregunta ahora es qué hace con Generation. Si este clip de veintiún segundos es el inicio de algo más largo o simplemente un guiño entre dos mundos que se reconocen.
Lo que el vídeo no puede darte
Veintiún segundos de Gavras con Generation son suficientes para querer saber más. El problema es que el vídeo no te da dónde ir. Aparece The End, termina, y tú te quedas con la curiosidad sin resolver.
Eso es lo que pasa con casi todo el vídeo musical hoy. Ves algo — un director, una estética, un proyecto que te interesa — y el formato no tiene manera de llevarte a ningún sitio. Tienes que salir, buscar, perder el hilo.
VidLink trabaja exactamente sobre ese problema. Los momentos del vídeo se vuelven clicables — el nombre del director, el proyecto, el contexto. Lo que aparece en pantalla lleva a algún sitio sin que tengas que interrumpir lo que estás viendo.
Para un clip como este, donde la identidad de Gavras es la mitad del contenido, eso cambia bastante la experiencia. No es un añadido. Es lo que falta.