Qué es este anuncio y de qué va
Cada diciembre, Campofrío lanza un anuncio de Navidad que la gente discute. No porque sea gracioso o emotivo, sino porque toca algo real. El de 2025 se llama Polarizados y va exactamente de lo que parece: la polarización política en España.
El spot dura menos de tres minutos. El argumento es sencillo. Un grupo de personas con opiniones opuestas tiene que pasar tiempo juntas. Lo que no es sencillo es el reparto. Ana Rosa Quintana, Xavier Sardà y Carmen Machi comparten escena. Tres figuras con sus propias cargas mediáticas. Ponerlos juntos ya es una declaración.
La producción corrió a cargo de Salve Roma. La agencia detrás del concepto es This Is Libre, fundada por Mónica Moro y Félix Vicente. No es su primer trabajo con Campofrío. El tono que han construido juntos a lo largo de los años es reconocible: España, sus contradicciones, y un poco de humor incómodo.
El reparto que lo dice todo
El casting no es accidental. Ana Rosa Quintana es la presentadora de televisión más identificada con cierta derecha mediática. Xavier Sardà tiene su propia historia de posiciones polémicas. Carmen Machi es una actriz con una trayectoria enorme — puedes revisar su carrera en FilmAffinity o en IMDB — pero también arrastra lecturas políticas según quién la mire.
Ponerlos en el mismo plano, obligarlos a convivir, es el chiste y el argumento al mismo tiempo.
Hay un momento que se hizo viral rápido. Ana Rosa dice «me gusta la fruta» como respuesta a algo. La frase no tiene peso por sí sola. Lo tiene por quién la dice y en qué contexto. El Plural lo analizó como un gesto de desactivación, una forma de esquivar el conflicto sin rendirse del todo.
El rodaje se hizo en el Colegio Alemán de Madrid. Espacio neutro. Ni el barrio de unos ni el de otros.
La agencia: This Is Libre y su apuesta
This Is Libre no es una agencia grande y anónima. La fundaron Mónica Moro y Félix Vicente después de años en McCann. Félix Vicente también figura como codirector del spot. Tienen historia con este cliente y con este formato.
Lo que hacen bien es encontrar el nervio del momento y convertirlo en algo que parezca publicidad de jamón pero en realidad es un comentario social. Funciona porque Campofrío lleva años entrenando a su audiencia para esperar exactamente eso. El anuncio de Navidad de Campofrío se ha convertido en un evento por derecho propio.
Control Publicidad los perfila como un proyecto que apuesta por ideas con punto de vista. Eso se nota aquí. Hay una posición detrás del anuncio. No es tanto «¿no sería bonito que todos nos lleváramos bien?» como «esto es lo que somos ahora mismo, y es bastante ridículo».
Qué dice la prensa y qué dice la gente
La cobertura fue amplia e inmediata. Reason Why lo analizó desde el lado publicitario. Marketing Directo también. elDiario.es se centró en el momento de Ana Rosa y la fruta. Telecinco destacó lo sorprendente del reparto.
También hubo críticas. Algunos lo leyeron como un intento de Campofrío de quedar bien con todos sin comprometerse con nadie. La pregunta «¿es Campofrío woke?» circuló en redes. Es una pregunta que la marca provoca de forma bastante deliberada.
The Objective lo analizó más tarde, ya en diciembre, con algo más de distancia. El consenso general fue que funciona como pieza publicitaria. Si resuelve o no algo sobre la polarización real — eso ya es otra conversación.
Por qué Campofrío sigue haciendo esto
Campofrío podría anunciarse con recetas, con familias felices, con embutido en una tabla de madera bonita. No lo hace. Lleva más de una década usando la Navidad para decir algo sobre España. Su historial de anuncios lo confirma: el paro, el pesimismo colectivo, la crisis de identidad nacional. Siempre algo que duele un poco.
Eso tiene un coste. Cada año hay gente que se enfada. Cada año hay quien dice que una marca de jamón no debería meterse en política. Pero también cada año el anuncio se convierte en noticia, en debate, en millones de reproducciones orgánicas.
Dentro de un mercado donde Campofrío gestiona varias marcas y compite en lineal con docenas de opciones, diferenciarse por la conversación cultural tiene un valor concreto. No es filantropía. Es una decisión de marca que lleva años funcionando.
Este año el tema era la polarización. El año que viene será otro nervio expuesto. La fórmula no cambia. Lo que cambia es qué parte de España duele más en ese momento.